El caso de Thomas Edwin Castello y los Papeles de Dulce


     Al hablar sobre los “Papeles de Dulce”, se hace referencia a una serie de documentos, fotos en blanco y negro (cerca de treinta) y un vídeo, que habrían

 sido robados por un oficial de alta seguridad de la base subterránea de Dulce, uno de los más grandes emplazamientos que en los Estados Unidos han cedido a los alienígenas en la Tierra. Este oficial afirma haber trabajado en este lugar hasta 1979, fecha en que decide retirarse, debido a la naturaleza de los acontecimientos que ocurrían en el interior de la base que escapaba a toda ética y humanidad, y que le provoca un quiebre emocional al no poder enfrentar ni asimilar los hechos que estaban ocurriendo.
Como miembro del sistema de seguridad de la instalación, y con acceso a muchos de los lugares de la base, Thomas E. Castello tuvo la oportunidad de presenciar personalmente muchas de las operaciones que se efectuaban, tanto experimentos científicos y tecnológicos, como experimentos genéticos y mentales en animales y humanos.
Decidido ya a desertar, y con la convicción de contar al mundo lo que estaba ocurriendo en aquel lugar, se da a la tarea de reunir importantes documentos y evidencias que pudieran avalar la historia que estaba a punto de contar. Provisto de una pequeña cámara fotográfica, tomó cerca de treinta fotos del complejo en sus distintos niveles (siete en total), recolectó documentos de alta seguridad y se hizo de un vídeo del centro de control que mostraba vistas de las cámaras de seguridad de los pasillos, laboratorios, los alienígenas, y personal del gobierno de los Estados Unidos que trabajaba en conjunto con los EBEs.
Apagando las alarmas y sistemas de seguridad en una de las cerca de cien salidas a la superficie dejó las instalaciones con todos los documentos y evidencias, los que ocultó en un lugar desconocido luego de hacer cinco copias. Cuando se disponía a huir junto a su familia, al llegar a su domicilio encontró que en la puerta de su casa, había una camioneta con agentes federales que esperaban por él. Había sido traicionado por K. Lomas, otro trabajador amigo y como consecuencia su esposa e hijo habían sido raptados.
Los agentes querían recuperar lo que Thomas había tomado de las instalaciones a cambio de devolverle su esposa e hijo. Consciente de que quizás ya no los vería más y de que probablemente serían utilizados en experimentos biológicos, decidió no ceder a sus peticiones.
Thomas trabajó por siete años en fotografía de alta seguridad para la Fuerza Aérea, y en 1971 comenzó a hacerlo en Santa Mónica, California. En 1977 es que fue transferido a las instalaciones de Dulce. La base está provista de una especie de sistema de transporte subterráneo de tubos. Este sistema de tubos estaría conectado a una base subterránea bajo el Área 51 en Nevada, a instalaciones en Colorado Springs, Carlsbad (Nuevo Méjico), y así hasta completar una vasta red de conexiones subterráneas bajo los Estados Unidos, que se extendería en un sistema global de tubos y sub-ciudades.
   Thomas dice que había cerca de 18.000 “grises” en las instalaciones de Dulce, y que también vio reptiles humanoides. En las instalaciones multinivel de Dulce el nivel de seguridad aumenta a medida que se desciende a niveles más profundos. Thomas tenía una autorización “Ultra-7”, y por lo tanto sabía de siete subniveles (ver imagen inferior), pero podrían haber más.
La seguridad en el complejo de Dulce es altísima: cada vez que un individuo entra en una zona de alta seguridad más allá del segundo nivel es pesado desnudo y luego le es dado un uniforme. El dato del peso de la persona queda almacenado en su tarjeta de identificación electrónica cada día, y cualquier cambio significativo requerirá de un examen físico y rayos X. Este tipo de pesas se encuentra en la entrada de todas las áreas sensibles. El individuo debe colocar la tarjeta de identificación electrónica en una ranura en la puerta, luego se introduce un código numérico en un teclado, y tanto el código como el peso deben coincidir, o la puerta no se abrirá. Cualquier discrepancia hará inmediata la aparición de gente de seguridad.
Nadie está autorizado a llevar nada en áreas sensibles. Los elevadores son controlados magnéticamente; el sistema magnético se encuentra en las paredes del tubo del ascensor; no hay controles eléctricos normales ni cables de elevador. Todo es controlado por magnetismo avanzado, incluyendo la iluminación: no hay lámparas regulares y los túneles son iluminados por unidades de pentóxido-fosfóricas con bandas de emisión más amplias de lo normal. Algunos túneles profundos usan la forma de pentóxido-fosfórico para temporalmente iluminar áreas. Los alienígenas no van cerca de esas áreas por razones desconocidas.
El Nivel 1 contiene el garaje para mantenimiento de vehículos. El Nivel 2 contiene el garaje para los trenes, los transportes subterráneos, las máquinas excavadoras de los túneles, y el mantenimiento de los discos. En el Nivel 4 se llevan a cabo estudios poco convencionales, como investigación del aura humana, telepatía, hipnosis y los sueños. Thomas sostiene que ellos sabían cómo separar el cuerpo físico del “alma” para colocar en su lugar una “entidad alienígena”. En el Nivel 5 se encuentra el alojamiento de los EBEs, y el único signo en inglés es uno que dice “A Los Alamos” en la estación del transporte subterráneo. En el Nivel 6 es donde se encuentran los laboratorios genéticos, donde se llevan a cabo los experimentos en animales y humanos que son bastamente alterados de su forma original. Hay humanos con varias piernas o brazos y jaulas donde seres humanoides con aspecto de murciélagos son mantenidos. El Nivel 7, es sin duda el más escalofriante y custodiado de la base. Thomas encontró hombres enjaulados en este nivel, y fue este el hecho que lo estremeció y que gatilló su decisión final de sacar a la luz la dura realidad que ocurría ante sus ojos.
Pudo ver cientos de humanos, restos de híbridos y embriones de humanoides que eran mantenidos en congelamiento para futuros experimentos. “Frecuentemente encontraba humanos en jaulas, usualmente drogados, pero a veces ellos lloraban y pedían ayuda. Se nos decía que eran desesperanzadoramente insanos, y que estaban envueltos en pruebas de drogas de alto riesgo para curarlos. Se nos decía que nunca les habláramos. Al principio creíamos la historia, pero finalmente en 1978 un grupo de trabajadores descubrió la verdad. Eso comenzó la “Guerra en Dulce”.
Thomas agrega que los alienígenas no están interesados ni en nosotros ni en los recursos naturales de nuestro planeta, lo que ellos quieren es el poder magnético que fluye a través de la Tierra. Estos son capaces de aprovecharlo de un modo desconocido para nosotros.

http://www.bibliotecapleyades.net

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