Quiero compartir con ustedes, mi sorpresa y decepción. 

     Veo que en mi país -Argentina- no pocos cristianos evangélicos (no todos, gracias a Dios) han tomado la elección de un papa argentino con una alegría parecida a cuando se gana un mundial de fútbol.
Envían deseos de prosperidad al nuevo papa, que Dios lo bendiga mucho, que sea de bendición al mundo, que es una buena persona, que nos alegramos de su elección, etc. ¡Como si fuese un nuevo pastor cristiano evangélico que inició un testimonio en alguna ciudad!
¿Saben los hermanos que NUNCA fue derogada la Inquisición? ¡Todavía está vigente!
Recuerdo cuando era pequeño, el testimonio de los nuevos convertidos: -El Señor tuvo a bien salvarme y sacarme de la idolatría; -Mis ojos fueron abiertos y salí de la falsa religión romana; -Pude entender que la Salvación no es por las Obras como me habían enseñado erróneamente; -Ahora tengo la seguridad de mi Salvación, porque entendí que soy salvo por la Fe… etc.
Sin embargo ahora, todos los errores del romanismo como las imágenes, el culto a María, el llamar santo padre a un humano pecador, el considerarlo sumo pontífice cuando este título sólo pertenece a Jesucristo, el aceptar que es nuestro vicario, cuando el único Vicario es el Espíritu Santo… repito, todos estos errores ya no son considerados tales; hora somos todos hermanos en la misma Fe, con distintas costumbres y cultos, con aciertos y desaciertos, pero nos vamos encaminando al deseo del Señor: “QUE TODOS SEAN UNO”.
¡Claro! Que seamos uno en Cristo, en Su Palabra; pero si ellos creen que la Salvación es por las Obras, si se postran ante imágenes, si ponen a las tradiciones de la iglesia a la misma altura que la doctrina bíblica, si oran a los muertos, si creen en el purgatorio, si rinden pleitesía a un hombre, sin considerar que en sus escritos oficiales no hay error, porque el papa habla bajo inspiración divina, si sostienen que la misa es para el perdón de los pecados y que el pan y el vino se transforman realmente en el cuerpo y la sangre del Señor, si rinden culto a huesos de santos, cruces, tumbas… ¿son mis hermanos en Cristo? ¿Puedo ser UNO con ellos?
Había un grupo de iglesias de distinta confesión que intentó unirse y se dieron cuenta que lo ÚNICO que impedía su unión era la Palabra de Dios, la Santa Biblia. ¡Quitemos la Biblia, ignoremos sus preceptos y entonces sí nos uniremos! Pero NO será la unión por la cual oró el Señor Jesucristo; será la unión de la Apostasía.
Lo triste es que hermanos considerados ‘columnas’ del testimonio evangélico argentino son los primeros en rendirle reconocimiento y honores al papa romano. ¡Y los creyentes, en general, son ignorantes de estas cosas! No conocen en profundidad la doctrina bíblica; no saben con precisión y claridad cuáles son los fundamentos de la Fe cristiana y bíblica.
“Bueno -me dicen en privado- sabemos que tienes razón; pero tenemos amigos católicos que pueden ofenderse”.
Esto me suena como a una conversación entre médicos: -“Sabemos que tienes razón en lo que respecta a la salud de nuestro vecino; es cierto que, si no es operado, morirá, sin lugar a dudas. Pero temo ofenderle o asustarlo si le digo la verdad, si le comunico que debe pasar urgentemente por una cirugía…”
Pero entonces, ¿le estamos haciendo un bien o un mal a nuestro vecino si, como médicos, no le decimos la verdad? ¿No estaríamos condenandolo a la muerte segura, sólo para quedar bien con él y no ofenderle ni asustarlo?
Ahora, en el plano espiritual, me pregunto: ¿No hemos sido puestos por el Señor como CENTINELAS, VIGÍAS, ATALAYAS? ¡Nuestro deber es avisar acerca del peligro, sin la intención malvada o secreta de ofender o hacer el mal, sino porque nuestro corazón se angustia al ver al prójimo en peligro!
¡ES HORA DE DESPERTARNOS, DE LEVANTARNOS DEL SUEÑO; PORQUE AHORA ESTÁ MÁS CERCA NUESTRA SALVACIÓN QUE CUANDO CREÍMOS! (Romanos 13.11).

Fuente: Pastor Marcos Andrés Nehoda (Argentina)

http://iglesiatuhorahallegado.blogspot.com/
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