¿Cual es el Origen de los Gigantes que menciona la Biblia?

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En los tiempos antiguos la biblia nos revela la existencia de hombres de alta estatura, conocidos como la raza de los gigantes. La participación de los gigantes en la historia de la humanidad ha llevado a diferentes creencias sobre la procedencia de esta raza. Utilizando las sagradas escrituras como única fuente de información analizaremos cual es la verdadera procedencia de la raza de los gigantes.

Aproximadamente 4000 años antes de Cristo.

La primera evidencia la encontramos en el libro de génesis:

“HABÍA GIGANTES EN LA TIERRA EN AQUELLOS DÍAS, Y TAMBIÉN DESPUÉS que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre” (Génesis 6:4)

La declaración “había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después” nos indican que en los tiempos antes del diluvio era muy común la naturaleza de la raza de gigantes, hombres “valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”. Teniendo en cuenta que en los tiempos antidiluvianos los hombres podían vivir cerca de los 1000 años, posiblemente estos fueron muy conocidos por sus grandes capacidades en sabiduría y heroísmo, debido a su gran fuerza, tamaño y destrezas.

Su procedencia se encuentra escandida en la descendencia de Set hijo de Adán, fíjese como dice la escritura:

“Llevaba de vida Adán ciento treinta años cuando tuvo un hijo a imagen y semejanza suyas, al cual puso por nombre Set.” (Génesis 5:3 version Bover-Cantera)

En los nacimientos de los otros hijos de Adán no parece la declaración de “tuvo un hijo a imagen y semejanza suyas” por tanto se puede decir que este hijo Set, aventajaba a sus otros hermanos en estatura, porte y conocimiento del Creador justo como las de su padre Adán. Siendo Adán la primera creación Humana del Eterno, este sería alto y hermoso, en otras palabras, Adán sería un gigante de gran porte.

La raza de los gigantes debe ser entendida como uno de los linajes de Adan, asi como los japoneses, africanos, americanos, etc… todos de diversar formas y tamaños pero procedentes de una sola sangre, como declaro Pablo:

“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra” (hechos 17:26)

Aproximadamente 1400 años antes de Cristo.

En la búsqueda de la procedencia de los gigantes encontramos la gran batalla contra Og, el rey de Basan.

Estando los israelitas en el desierto camino a la tierra de Basan, les salió al encuentro el rey amorreo Og y todo su ejército, de Basan se dice que era un reino de gigantes, el cual el pueblo de Israel los destruyo y moraron en sus tierras.
Del rey Og y todo su pueblo en la tierra de Basan se dice:

“Y volvieron, y subieron camino de Basán; y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei.” (Numeros 21:33)

El territorio este pueblo amorreo se componía por las ciudades de “la llanura, y todo Galaad, y todo Basán hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán… Sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basán. Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro.” (Deuteronomio 3:10,4,5)

Los habitantes de esa tierra eran un pueblo numeroso y fuerte, descendientes de una raza de gigantes eran ellos mismo de fuerza y tamaño asombroso, por tanto la tierra que ellos habitaron “…se llamaba la tierra de los gigantes…” (Deuteronomio 3:13)

Mientras que Og, rey del país, se destacaba por su tamaño y sus proezas, aun en una nación de gigantes, lo que se dice de este rey es muy llamativo, se dice:

“Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre. (Deuteronomio 3:11)

En medidas más comunes, la cama de Og media aproximadamente 4,50 metros de largo por 2 metros de ancho, por tanto el rey Og debía tener una estatura de 4 metros aproximados. También se nos dice de él y de su pueblo, que fueron los últimos residuos de la raza de los refaítas.

“Y el territorio de Og, rey de Basan, de los restos de los Refaím, residente en Astarot y Edreí.” (Josué 12:4 versión Textual)
“el reino entero de Og, en el Basan, el cual reinó en Astarot y Edreí y constituía un resto de los Refaím, a quienes Moisés había derrotado y desplazado” (josue 13:12 versión Reina Valera)

Estos textos nos llevan a historia más antigua. Los Refaim o Refaitas eran un pueblo que vivía sometido a “Quedorlaomer rey de Elam” (génesis 14:1), este rey vivió en los tiempos del patriarca Abraham, y fue derrotado por Abraham mismo cuando el patriarca salvo a Lot del cautiverio de este rey (véase Génesis 14)
El relato del génesis nos dice respecto a los refaitas:

“Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim…” (Génesis 14:5)

Interesante notar que “Astarot” era unas de las ciudades de basan donde reinaba el gigante Og (Deut 1:5; Josué 13:12), por tanto la existencia de la raza de los gigantes de Basan tiene una historia de muchos años, este residuo que sobrevivió en la guerra con Quedorlaomer fueron aproximadamente 500 años más tarde los que constituyeron el poderoso reino de Basan.

Pero cuando Og y su pueblo le salía al encuentro a los israelitas su futuro ya estaba decidido y esta raza de gigantes quedaría extinta por la promesa que confirmo el Eterno al patriarca Abraham.

“En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, LOS REFAÍTAS…” (Génesis 15:18-21)

Cuando el pueblo de Israel se enfrento a estos gigantes Dios cumplió su promesa a Abraham porque “Entonces Jehová dijo a Moisés: No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón” (Números 21:34)

Moisés declara mas tarde de esta batalla:

“Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con todos, y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos… Y las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón, matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.” (Deuteronomio 3:3, 4, 6)

La maldad de esta nación era tan grande ante Dios que fueron completamente extintos. Sin embargo, la historia y linajes postreros de los gigantes siguen en las páginas de la biblia.

No solo en el reino de Basan ahitaban los gigantes, en el relato de Moises de las peregrinaciones de los israelitas por el desierto, este profeta menciona la existencia de otros linajes de gigantes como los emitas, anaceos, zomzomeos y otros. Estudiemos este relato de Moises.

“Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot. (Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como los hijos de Anac.” (Deuteronomio 2:9,10)

Los emitas no eran descendientes de Anac, la descendencia de Anac se encontraba al otro lado del Jordán y era otro linaje de gigantes muy reconocidos en la tierra de Canaán, moises declara que el linaje de los emitas eran un pueblo “grande y numeroso”. La primera vez que estos son mencionados en la biblia es en la guerra desatada en génesis 14, donde “Quedorlaomer rey de Elam” (génesis 14:1), destruye a los refaim pero también se mencionan otros linajes de la raza de los gigantes. Leemos:

“Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los REFAÍTAS en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los EMITAS EN SAVE-QUIRIATAIM, y a LOS HOREOS EN EL MONTE DE SEIR, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en HAZEZONTAMAR.” (Génesis 14:5-7)

En esta batalla de Quedorlaomer se encuentran 4 linajes de gigantes, los refaitas, los emitas, horeos y los hazezontamar los cuales posiblemente sean los zomzomeos de los que hablo Moisés ciervo del Eterno. Así que la existencia de estos pueblos siempre fue presente en los tiempos bíblicos.

Moisés hablando de los emitas dice que “Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas los llaman emitas.” (Deuteronomio 2:11)

Y no solamente los emitas habitaban allí, moisés una segunda vez les dijo a los israelitas: “cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad. (Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar” (Deuteronomio 2:19-21)

Ahora encontramos a los zomzomeos, otro pueblo de gigantes como los emitas, estos dos linajes de gigantes fueron destruidos por los amonitas y los hijos de Lot, era designio del Altísimo que esos pueblos llegaran a su fin por las grandes maldades hechas por ellos, así como los gigantes de Basan.

En este contexto tanto los emitas y zomzomeos debieron tener contacto con las otras naciones, dado que estos eran pueblos “grande y numeroso”, pero el eterno designo su destrucción por mano de los de Moad.

Moisés nos declara que los hijos de Esaú (que después se le conoció por el nombre de Edom) destruyeron a los gigantes que habían quedado en los montes de Seir.

“Y en Seir habitaron antes los horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los arrojaron de su presencia, y habitaron en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio Jehová por posesión.” (Deuteronomio 2:12)

Cabe destacar que los horeos también son mencionados en génesis 14:6 en la guerra con Quedorlaomer, por lo que su existencia fue registrada al igual que los refaitas, los emitas y zomzomeos en el año 367 después del diluvio.

Por lo visto los gigantes eran destruidos por otros pueblos y estos poseían sus territorios “como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy. Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.” (Deuteronomio 2:22,23)

Estos eran los gigantes de tiempos antiguos, ahora estudiemos a los gigantes reconocidos en la tierra de Canaán.

Aproximadamente 700 años después de la aparición de los gigantes en la batalla contra Quedorlaomer, la existencia de esta raza sigue vigente en las tierras de Canaán, donde los anaceos (descendientes del gigante Anac) eran los más reconocidos.

Moisés un poco antes de su muerte les advierte a los hijos de Israel sobre el pueblo de aquellas tierras:

“Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a des poseer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac?” (deutronomio 9:1,2)

Estos pasajes nos mencionan a la raza de los anaceos, pueblo grande y numeroso, gigantes descendientes de Anac, uno de los gigantes que fue muy reconocido en la tierra de Canaán. Este pueblo fue identificado por los israelitas 40 años antes cuando Moisés ciervo de Jehová envió a los doce espías a reconocer la tierra de Canaán.

“Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová…” (Números 13:1-3)

Los espías durando 40 días reconociendo la tierra y cuando regresaron a Moisés y Aron dieron el informe del la tierra “diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y éste es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac… y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:27, 28, 32, 33)

El pueblo de Israel fue envuelto por el miedo a aquella tierra y sus moradores, por tanto Dios se enojo con ellos por no confiar en que el Eterno les entregaría aquellas tierras, y fueron devueltos al desierto por 40 años, pero terminada aquella generación incrédula los israelitas ya estaban preparados para cruzar el río Jordán y despojar a aquellos moradores por mandato del Altísimo.

Moisés ya avía muerto, y el pueblo de Israel paso el Jordán dirigido por Josué ciervo de Moisés. Cuando el pueblo entro a poseer la tierra, Josué libero numerosas batallas en Canaán. Una de esas batallas fue contra los 5 reyes amorreos, pueblos que se identifico en la escritura como raza de gigantes.

“Y cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y acamparon cerca de Gabaón, y pelearon contra ella.” (Josué 10:5)

Indiscutiblemente las escrituras afirman que hebros fue tenida por tierra de gigantes, estos 5 reyes amorreos se unieron para la batalla, “Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes” (Josué 10:7) al encontrarse Josué con el ejercito de amorreos en los que se encontraban hombres de alta estatura, los israelitas debieron temer ante tan imponente ejercito bélico, pero el Eterno no dejaría desamparado a su pueblo, “Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.
” (Josué 10:8)

Jehová turbo al pueblo enemigo y los hirió con gran mortandad en la región de Gabaón, los israelitas los persiguieron mientras estos huían delante del Dios Altísimo, de esta batalla se dijo:
“Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bethorón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que por la espada de los israelitas.” (Josué 10:11)

El Dios del Cielo trae a memoria esta escena por medio del profeta Amos cuando dijo:

“Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina” (Amos 2:9)

Después de esto, cuando Josué se encontraba repartiendo las tierras entre los hijos de Israel, Caleb se presenta ante Josué y le pide su heredad diciéndole:

“Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos (los gigantes hijos de Anac) están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad.” (Josue 14:12,13)

Caleb recibió a “Hebrón por heredad” pero ¿de dónde salió Hebrón? Hebrón era una ciudad que anteriormente se llamaba “Quiriat-arba” esto fue en honor a su fundador “Arba”, anteriormente los nombres de las ciudades eran el nombre del que la fundaba o de algún hijo, por tanto podemos concluir que “Quiriat-arba” fue una ciudad fundada por Arba (ya que “Quiriat-arba” significa ciudad de Arba), Arba era un gran gigante muy reconocido en Canaán, este tuvo un hijo al que llamo Anac, y Anac a su vez tuvo 3 hijos: Ahimán, Sesai y Talmai, de estos se forma el linaje de los anaceos, pueblo grande y numeroso en Canaán.

“Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac. De aquí subió contra los que moraban en Debir; y el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer” (Josué 15:14, 15)

Caleb destruyo a la descendencia de Anac en Hebron, y “Debir” otra ciudad de gigantes “la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb” (josue 15:16, 17)

Cabe destacar que “Quiriat-arba” era una ciudad que ya existía desde los tiempos de Abraham, el patriarca vivía ceca e esta ciudad como dice la escritura:

“Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla.” (Génesis 23:2)
“Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac” (Génesis 23:2)

Del gigante Arba se dice:

“Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos…” (Josué 14:15)
“la ciudad de Arba padre de Anac, la cual Hebrón.” (Josué 15:13 version textual)

Aunque el pueblo de Israel destruyo muchos de los pueblos de esas tierras hubo ciertas ciudades donde sobrevivió la raza de los gigantes.

“También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades. Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.” (Josué 11: 21,22)

El pueblo de Israel se enfrento a estos gigantes de Canaán, sobreviviendo solo un resto en las regiones de Gaza, Gat y Asdod, regiones de donde tiempos más tarde saldrían gigantes para combatir contra el rey David, como también sobrevivieron otros gigantes en el valle de los gigantes al sur del territorio dado a Judá y el de los hijos de José (Manases y Efraín).

Del límite con Judá se dice: “Este límite seguía por el valle del hijo de Hinom al sur de jebús, que es Jerusalén. Luego subía por la cumbre del monte que esta frente al valle de hinom hacia el occidente, al extremo norte del valle de los gigantes” (Josué 15:8 Reina Valera 1990)

A los hijos de José cuando pedían más territorio “Josué respondió: … subid al monte, y desmontad para vosotros allí en la tierra del ferezeo y de los gigantes” (Josué 17:15 Reina Valera 1990)

Josué les pedía que poseyeran la tierra del ferezeo y la de los gigantes (de la raza de los refaitas), esta conversación es interesante ya que en el siguiente verso identifica a los gigantes como los “cananeos”

“Los de José dijeron: ese monte no nos bastara (el del ferezeo). Además los cananeos que habitan en la llanura (los gigantes de la raza de los refaitas) tienen carros herrados…” (Josué 17:16 Reina Valera 1990)

En este contexto descubrimos que los gigantes eran una civilización común como las demás, con sus fortalezas y carros Herrados, bien preparados para la batalla.

Continuando con la historia bíblica, encontramos la próxima aparición de los gigantes en los tiempos del profeta Samuel. Donde aparece el gigante más reconocido en todo la biblia.

Aproximadamente 1000 años antes de Cristo.

Ante Saul primer rey de Israel, cuando libraba las batallas contra los filisteos, apareció un gran paladín entre las filas de los filisteos.

“Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.” (1 Samuel 17:4,5 )

El gigante Goliat, tenía una estatura de 3 metro con 20 centímetros (3,20mts), este era de la ciudad de Gat, una de las ciudades de gigantes que Josué no destruyo, esta estaba en las regiones de filistea, este dado es importante porque mas adelante veremos como los gigantes eran los descendientes de Cam, hijo de Noé.

Los filisteos en si no eran gigantes, sino solo las tres pequeña poblaciones que sobrevivieron en la guerras de Josué. Goliat fue criado desde joven para la guerra, este era un filisteo con un deber con su nación, lo que demuestra que las deviseras razas de hombres, sean altos o pequeños convivían mutuamente. Como ya sabemos David venció al filisteo.

Cuando David tomo el reino de Israel, tubo batalles contra los filisteos, en las cuales aparecieron 4 gigantes más:

“Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David;” (2 Samuel 21:15,16)

“Después de esto aconteció que se levantó guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai husatita mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados.” (1 Crónicas 20:4)

“Volvió a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar.” (1 Crónicas 20:5)

“Y volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente de los gigantes. Este hombre injurió a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.” (1 Crónicas 20:6,7)

“Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.” (2 Samuel 21:22)

Aproximadamente 700 años antes de Cristo.

El último registro de los gigantes o hombre de alta estatura lo encontramos en las profesáis del profeta Isaías, donde se declara:

“¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía; que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.” (Isaías 18:1,2)

No sabemos de cuales naciones se refería el profeta pero el Eterno Dios de Israel declaro de esa misma nación de alta estatura:

“En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos…” (Isaías 18:1,2)

Y por ultimo declaro Dios diciéndonos el último pueblo de gigantes:

“Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.” (Isaías 45:14)

Los “sabeos, nación lejana” (Joel 3:8) de la nación de Israel, eran hombres “de elevada estatura”, y moradores “del desierto” (Ezequiel 23:42), tan antiguos como el patriarca Job, estos fueron los que le robaron todo el ganado a Job.

“y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia” (Job 1:14,15)

Como vemos este pueblo de gigantes eran muy antiguos y estaban presentes en los tiempos de Isaías y Ezequiel.

Conclusiones.

Según los diferentes textos bíblicos, la existencia de los gigantes se manifiesta desde los tiempos de Abraham hasta el profeta Isaías, aquí tenemos un intervalo aproximado de más de 1330 años.

Diferentes denominaciones religiosas definen la procedencia de este pueblo basándose en diferentes textos ajenos a las santas escrituras, la biblia.

Al estudiar la palabra de Dios como única fuente de información encontramos que en tiempos antidiluvianos siempre existió esta raza. Después de los tiempos diluvianos la aparición de los gigantes en las escrituras sigue siendo evidente. Los que sobrevivieron al diluvio fueron ocho personas, Noé y su familia, de los cuales se repobló la tierra, esto es importante porque como hemos estudiado, los gigantes se denominaban amorreos, cananeos, filisteos y heteos. Heteos es porque como hemos visto en el estudio, Abraham vivía cerca de la ciudad de Arba (Quiriat-Arba) y la interacción de Abrahán en esta ciudad era con los hijos de Het, los heteos (véase Génesis 23), por tanto, si los que vivian en Quiriat-Arba eran heteos y esa ciudad se deomino tierra de gigantes, entonces se puede concluir que los heteos eran de elevada estatura, y el mismo gigante Arba que era muy reconocido entre los anaceos bebió ser también un heteo al igual que su hijo Anac.

Teniendo en cuenta que los gigantes eran amorreos, cananeos, etc… podemos localizar su linaje basándonos en las descendencias de las sagradas escrituras. Estas se pueden encontrar en génesis 10:6-20 y en 1 Crónicas 1. Donde identificamos estos pueblos en el siguiente cuadro.

Viendo la genealogía de Noé, se destaca la descendencia de su hijo Cam, en la que encontramos la procedencia de las tierras y reinos donde moraban los gigantes, cuyas poblaciones eran inmensas en gran manera, tanto que eran un pueblo muy numeroso. Esta raza tenía una altura aproximada de cuatro metros de altura y otros más bajos , como ejemplo esta el egipcio de 1 Cronicas 11:23 que media aproximadamente 2,3mts, estos convivían juntamente con las demás naciones de estatura más baja.

Entonces. ¿Cómo fue que existieron diferentes razas de hombres, gigantes y pequeños?

La humanidad es una raza pecaminosa, y el pecado trae degradación, nosotros como descendiente de Adán, no conservamos los rasgos físicos originales, sino que nos degradamos y nuestro físico cambia, hoy en día vemos personas de diversas tonalidades de piel, estatura y características físicas propias de una nación. Todo esto se encuentra basado en el código genético de la persona, mientras más tiempos pasa, el ser humano se degrada más físicamente como también mental mente.

Hoy en día es muy raro ver personas que están muy por arriba de los dos metros de altura pero se está viendo más frecuente personas más bajas de un metro cincuenta centímetros. Por lo que al trascurrir el tiempo la humanidad se hace más pequeña, efecto producido por la degradación del pecado.

Como dijimos al principio, grandes, pequeños, gigantes, pigmeos, medianos, Dios “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra” (hechos 17:26)

Por lo que se puede concluir que el estado original del hombre era de alta estatura y por medio del código genético degradado por el pecado se establecieron las diferentes formas de tamaños. Los gigantes fuero extintos en las diversas guerras del pasado, sobreviviendo solo los de estatura más baja.

Aunque hay otras teorías de la existencia de los gigantes (como la que dice que son hijos de ángeles), hemos estudiado a lo largo de la biblia lo que realmente dice de estos, sin apartarnos a la derecha ni izquierda sino siempre mirando de frente a la palabra de Dios.

Por: Miguel Rivas
Correo: miguelr_027@hotmail.com

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